Según algunos periodistas
norteamericanos, comienza la era posverdad. Hace algunos años, todavía quedaban
algunas verdades comunes claras, algunas pautas que no se podían traspasar.
Ahora, por inusitado que sea lo que se diga y predique, la gente termina por
dudar de todo, por un encogimiento mental de hombros.
Es una especie de cansancio
a la hora de comprobar la multitud de información que nos llega cada día. Tan
es así, que a mucha gente le da igual si las cosas son verdad o mentira. Incluso,
se duda que exista la verdad. Todo es relativo, dicen, todo es según el cristal
donde se mira.
Hace falta de volver a una era de grandes certezas, de raíces comunes y profundas, aunque sean pocas.
Hace falta de volver a una era de grandes certezas, de raíces comunes y profundas, aunque sean pocas.
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