La aversión a Trump se ha
convertido en una especie de pensamiento único, del que nadie puede disentir y
sobre el que no se puede matizar. Un pensamiento orquestado por los grandes medios de comunicación. Vamos a vivir tiempos duros pero de alguna
manera apasionantes. ¿Quién ganará esta batalla? El tiempo lo dirá.
Pero no hay que olvidar nunca que la democracia exige libertad de opinión sin cortapisas, aunque sean psicológicas.
Pero no hay que olvidar nunca que la democracia exige libertad de opinión sin cortapisas, aunque sean psicológicas.
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