La pregunta fundamental qué hemos de formularnos para comenzar a filosofar en serio es aquella de Heidegger: ¿Por qué el ser y no más bien la nada? El abandono de la Metafísica nos ha llevado a no pensar rigurosamente, y a tener solo argumentaciones emotivistas y buenistas para funcionar más o menos por la vida. Además, no engancha nuestra mente con las cuestiones últimas ni con Dios, convirtiendo la filosofía en una serie de ocurrencias fútiles y perecederas.
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