No estoy de acuerdo con la doctrina del destronamiento del hombre (Dawkins, Gould). Soy de los que piensan que las galaxias existen para que yo las pueda admirar. Y esto, aunque lo parezca, no es arrogancia, porque el trono donde estamos sentado implica sobre todo responsabilidad. El Génesis dice algo iluminador: Dios nos arrendó el mundo para que lo cuidáramos. Estamos en un trono, pero somos administradores, no propietarios de nuestro reino.
En cambio, si somos un ser nacido por puro azar, ¿en qué se basa el deber de cuidar nuestro jardín?
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