La generación actual demandante de empleo busca un nivel profesional acorde con sus estudios y su larga preparación. Muchos no están dispuestos a discurrir por itinerarios profesiones que defrauden sus objetivos ya fijados desde temprana edad.
Llevan en su bagaje una o dos carreras universitarias, una voluminosa carpeta bien alimentada con diversos títulos de posgrado (másters, cursos de formación, trabajos grupales, etc.) y, por supuesto, idiomas (Cambridge, escuela de idiomas, B1, B2…). Tarde se aperciben que demasiada gente posee esos títulos, y no hay forma de destacar. Un buen día, después de tanta preparación, nuestro risueño demandante de empleo cae en la cuenta de que es… uno de tantos.
Uno destaca después de muchos años de profesión, no por tener una carpeta gruesa bajo el brazo
Llevan en su bagaje una o dos carreras universitarias, una voluminosa carpeta bien alimentada con diversos títulos de posgrado (másters, cursos de formación, trabajos grupales, etc.) y, por supuesto, idiomas (Cambridge, escuela de idiomas, B1, B2…). Tarde se aperciben que demasiada gente posee esos títulos, y no hay forma de destacar. Un buen día, después de tanta preparación, nuestro risueño demandante de empleo cae en la cuenta de que es… uno de tantos.
Uno destaca después de muchos años de profesión, no por tener una carpeta gruesa bajo el brazo
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